Traducción e inmigración

Extracto del artículo “Inmigración y servicios de traducción en España, de Carmen Valero Garcés, catedrática de Traducción e Interpretación en la Universidad de Alcalá (Madrid).

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“La evolución en la sociedad española ha provocado cambios en las
relaciones entre los miembros que la forman: los que estaban y los que
llegan, y la comunicación entre ambos es fundamental para la convivencia.
Cuando se trata de interlocutores que no comparten lengua
y/o cultura, la traducción y la interpretación son dos formas necesarias
y utilizadas.[…]

Las investigaciones y experiencia demuestran que los textos multilingües
son realmente una herramienta de integración necesaria por una serie de
razones tales como:
– Facilita la comunicación en determinados contextos y momentos.
– Contribuye a disminuir la inadecuada accesibilidad con la que los
usuarios se topan en las oficinas del estado o instituciones.
– Ayuda a aliviar la excesiva burocracia.
– Disminuye costes.
– Permite su difusión en la red.
– Contribuye a que el usuario esté informado o sepa lo que debe hacer
en determinados momentos.
– Sirve como instrumento para el aprendizaje de las lenguas, finalidad
no buscada pero que se da con frecuencia por las características mismas
de los textos multilingües creados.
– Pueden ser reutilizados y compartidos.
La consolidación de un mercado de TT en las lenguas de la inmigración
se verá favorecido si se tienen en cuenta las siguientes medidas:
– Reconocimiento de la necesidad de disponer de TT.
– Reconocimiento de la profesión de traductor (no son meros bilingües).
– Coordinación entre instituciones.
– Control de calidad de los materiales producidos.
– Red de difusión adecuada.
– Presupuestos adecuados y distribución coherente.”

Accede aquí al documento completo, en la revista Lenguas y Migración (2009, Universidad de Alcalá).

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Violencia y traducción: Veena Das

978-958-8063-62-1

La antropóloga india Veena Das es una transgresora de las ciencias sociales no sólo porque parte de los “remolinos emocionales”, como ella dice, de quienes habitan las franjas más empobrecidas de la sociedad, sino porque cree firmemente que estudiando el paisaje de lo cotidiano es como se llega a descubrimientos extraordinarios que pueden ayudar a resolver las necesidades de una comunidad. Su obra trasciende la escena local de la India y se propone como una reflexión fundamental sobre los efectos corrosivos de la violencia y la necesidad de adelantar y permitir la reparación para restablecer espacios de coexistencia social.

Entre su interesante bibliografía he encontrado el artículo “Violencia y traducción” en el libro Sujetos del dolor, agentes dignidad (pág. 152), en el que aborda la temática de la traducibilidad de las culturas en el marco del acontecimiento público de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York:

“La forma en que la política de duelo en el ámbito público ha reformulado estos eventos en términos de genealogías en conflicto, suscita el problema de traducción entre las diferentes formulaciones a través de las cuales se interpretaron estos acontecimientos y, de hecho, se experimentaron.

Hoy día, podemos discernir dos perspectivas opuestas sobre la diferencia cultural una que hace énfasis en el antagonismo entre las culturas humanas, como ocurre en una versión de la tesis sobre ‘el enfrentamiento entre civilizaciones’, y otra que resalta la producción de identidades a través de la circulación y, por ende, el carácter borroso de las fronteras. Ambas, sin embargo, se basan en la presuposición de que las culturas humanas son traducibles. En efecto, sin algún poder de traducibilidad de sí que hace posible que nos imaginemos usando las categorías del otro, las culturas humanas no podrían vivir en ningún registro de lo imaginario. La negación radical de esta traducibilidad por ambos lados del presente conflicto es lo que más me inquieta, aun cuando debo señalar que esto no equivale a suscribir una visión de la justicia según la cual esta distribuye las culpas por igual.

[…]

¿Podríamos ser capaces de condolernos con los sobrevivientes del 11 de septiembre sin necesidad de apropiar su dolor para otros proyectos más grandiosos? Aunque soy pesimista de que existan las condiciones para esta posibilidad cuando los lenguajes de la división son tan virulentos en el ámbito público, –rezo para estar equivocada.”

Recomiendo leer el artículo completo de Veena Das y por, supuesto, el resto del libro, publicado por la Universidad Nacional de Colombia, Pontificia Universidad Javeriana (Instituto Pensar) y Francisco A. Ortega (ed.).