Traducción y feminismos

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A continuación aparecen extractos de cinco reflexiones a cada cuál más estimulante, de mujeres y hombres, sobre un tema tan complejo como éste: ¿se puede, se debe, es posible, es deseable abordar la traducción desde una perspectiva feminista? ¿qué significa todo eso, cómo se hace? ¿es una traición al texto original?…..

Como os imaginaréis, las respuestas son múltiples y es un debate abierto, lo que hace la lectura completa de estos textos variados, unos más académicos, otros más prácticos, largos y breves… resulte todavía más interesante…  ¡que los disfrutéis!

1. Feminismo y traducción Daniel Crespo, Daniella Jiménez, Flor López, Alejandra Romay

[transcripción]

El “yo traduzco” feminista                                                                                                                                          1) Movimiento feminista expresado en prólogos, artículos, notas, etc. (Paratextual)
2) Reforzar el mito moderno de la visibilidad del traductor
3) El uso de neologismos
4) Transfieren términos en francés, como: laboratoire, al inglés
5) Compensación: re(her)ality, (his)story/ (her)story
Sumisas por fuera,
subversivas por dentro Suzane Jill Levine

2. Género y traducción: Elementos discursivos para una reescritura feminista Olga Castro Vázquez, Universidad de Vigo

“Este artículo explora el binomio género y traducción desde la convicción de que ésta última, al constituir un punto de contacto entre realidades lingüísticas, culturales e ideológicas diferentes, desempeña un decisivo papel en el cambio de la naturaleza patriarcal y sexista del lenguaje y de las sociedades. Para comenzar a abordarlo, reflexionaré sobre las influencias y confluencias entre traducción y feminismos, que tanto han contribuido a la renovación y enriquecimiento mutuo de ambas disciplinas. Esta perspectiva me ubicará en una posición privilegiada desde la que plantear el compromiso de la traducción feminista, materializado en la adaptación (más que invención) de
estrategias ideológicas y textuales legítimas para traducción, con las que contribuir a la implementación de la reforma lingüística y social superadora de la discriminación de género.”

3. La perspectiva femenina en la traducción: una cuestión de posiciones Alejandro Bolaños García-Escribano

“A guisa de conclusión, cabría preguntarse lo siguiente: ¿implica entonces la perspectiva de género en la traducción una serie de decisiones que van más allá de lo lingüístico? En la humilde opinión del que firma el presente documento, así es. Todo lo escrito anteriormente busca refrendar una postura que entiende el acto de traducir como parte de una actividad social. Como tal, esta implica, incuestionablemente, un posicionamiento ético que se ve, a su vez, impregnado de los propios valores del autor de la traducción. La obra traducida debe estudiarse como resultado de una nueva autoría que debe ser visible, en un nuevo contexto que delimita el componente espaciotemporal y en un nuevo código lingüístico que determine el trasvase del contenido y la forma. Desde este punto de vista, se entiende, en definitiva, que el texto de destino resulta de una nueva creación discursiva, una reescritura, a partir de un (supuesto) original, al igual que todo texto original resulta del mismo procedimiento. Por lo tanto, la traducción, al igual que la escritura, debe estudiarse más allá de lo lingüístico, precisamente por ser productos que forman —y conforman— parte de la sociedad.”

4. Resolviendo cuestiones sobre la traducción feminista Victoria Cuadrado Guardado, Aquelarre Translate

“Pues bien, el principal instrumento de trabajo en la traducción es el lenguaje. Desde que empiezas la carrera, aprendes que cada traducción es única, es un proceso creativo en el cual el traductor o la traductora juega un papel muy importante, no es un mero traspaso mecánico de palabras, sino que en el texto se vuelca gran parte de la perspectiva de cada persona irremediablemente. Por ello, desde hace tiempo, venía barruntando la idea de que me parecía arriesgado poner en manos de alguien un texto para que traduzca a un idioma que no somos capaces de comprobar, sin antes pasar un “chequeo” de género. Las traductoras y traductores somos personas, con nuestra educación, nuestra ideología, nuestro bagaje cultural, y todo ello influye a la hora de traducir.

¿Cómo va traducir igual sobre género una persona que no se ha trabajado a sí misma este aspecto, que otra que tiene un trabajo detrás de toma de conciencia y deconstrucción de patrones y actitudes sexistas? Del mismo modo que te asegurarías de que la persona que trabaja en tu proyecto no tuviera actitudes machistas y supiera interpretar tu mensaje, es necesario asegurarse de que la traductora o traductor cumpla con estas características. Algo que por lo general no sucede, se suele prestar poca importancia a la traducción, lo cual termina resultando en problemas en el texto meta.”

5. El feminismo y la deconstrucción en la traducción Iván Villanueva Jordán, Revista de la Facultad de Humanidades y Lenguas Modernas, Lima.

“De la misma forma, aunque las técnicas de traducción que presentaban estas traductoraspodían inscribirse dentro de la tipología de Vinay y Darbelnet, o la de Delabatista,el hecho de haberlas denominado “feministas, “subversivas”, e inclusive “secuestradoras”, integra una dimensión identitaria, política, en el ámbito neutral que antes era la traducción, así como una concepción de equivalencia basada en la diferencia, pensamiento que creemos ha resultado ser más productivo que los anteriores debates estructuralistas que entendían la equivalencia como igualdad.
Para finalizar, incluimos un extracto del artículo de Martín Ruano que resume nuestra motivación para continuar el debate con respecto al género dentro de los estudios de traducción:
          Si las teorías y prácticas de traducción pretenden seguir evolucionando, flaco favor se les   hacelimitándolas a la reproducción de sus modelos canónicos […] el reto es no renunciar alexperimentalismo, ser crítico con sus fallas y luchar contra el conformismo en busca depotencialidades no descubiertas como estandartes de la resistencia. (2008: 54)
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Traducción intercultural: La Malinche

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Yo avanzo hacia el destino entre cadenas
y dejo atrás lo que todavía escucho:
los fúnebres rumores con los que se me entierra.
Rosario Castellanos, ‘Malinche’

 

“Se podría decir que hay un manto de misterio cubriendo la figura de La Malinche. Se sabe que fue vendida como esclava y luego ofrecida al con quistador español Hernán Cortés. Se sabe que lo asistió como intérprete en su empresa militar por su conocimiento de los idiomas náhuatl y maya, y más tarde también el español. Se sabe también que tuvo una relación amorosa con él y le dio un hijo mestizo, Martín. Su figura ha sido reconocida como lengua, intérprete, traductora , traidora, amante, vendida, chingada, víctima, madre, entre otros. Pero siempre sesgada, soslayada, instrumental al discurso de turno. M ucho se ha hecho con su imagen, pero poco realmente se sabe de ella . Malinche, Doña Marina, Malina, Malintzin, Malinal li: ni siquiera se sabe su nombre real. No es claro si fue su nombre en lengua mexicana el que determinó su versión española, o viceversa….”

Más allá de su biografía y anecdotario, que podéis encontrar aquí, merece la pena revisar el interesantísmo trabajo La Malinche: tres paradigmas de traducción, donde Denise Kripper rastrea los cambios discursivos alrededor de la figura de La Malinche, uno de los personajes más antagonizados del Nuevo Mundo. En el trabajo se propone que éstos fueron variando según se sucedieron distintos paradigmas de traducción; a saber, el traductor (o traductora) primero como entidad invisible y marginal, el traductor (o traductora) como traidor e infiel pero empoderado luego, y finalmente como una figura recuperada, un personaje deseable y necesario. Así, a través del lente de la traducción, es posible entender a La Malinche como instrumental a la conquista de México pero invisible en su relato, como una figura condenada y luego reivindicada por los discursos nacionales, y por último como un personaje recuperado y apropiado por la literatura y teoría postcolonial actuales.

Transcribo también algunas líneas de las conclusiones para que veáis por dónde va la cosa:

“Brickhouse lee el espacio colonial como una “zona de traducción,” según la describe Emily Apter, donde las traducciones y los errores de traducción sirven para posicionar al sujeto en el mundo y en la historia. […] Invita a rebelarse contra categorías fijas y establecidas, construidas en el discurso y ofrecer lecturas contraactuales para (re)pensar la historia de la conquista americana a partir de una narrativa disruptiva. Tal vez sea entonces una invitación a (re)evaluar la ausencia e invisibilidad de La Malinche en el discurso de Cortés.”

Podéis encontrar el artículo completo de , publicado en The Quiet Corner Interdisciplinary Journal de la Universidad de Connecticut….. ¡a disfrutar!